No era ella, Era la historia que narraban sus ojos, su figura, Como precursor de todo sentido, emoción, Tanto sentido que un día no encontré el sentido.
No fue ella, No fue su imagen, No fui yo, Fue la historia, Si señores lectores como una novela, Me entusiasme con la historia, Que historia más bella, trágica historia incompleta, Lo bueno es que puedo cambiarle el final cuantas veces quiera,
Amo mi historia como un hijo, como un sueño cumplido. La amo y me deshago ante ella, es mi loco amor por aquella historia, es un rompecabezas, un triturador de escenas,
Un mezclador de recuerdos, tantos recuerdos que me tienen olvidado, Sumido en este relato sin sentido para el sentido.




Saludos
La sucesión de sucesos: la propia historia. Que cierto eso del poder que tenemos, de amasarla, perdernos y cambiar nustros finales, que por sí mismo cambian pero que ciertamente podemo encausar.
Felicitaciones!!
Martín.
Clandestino